ETERNA CAPERUCITA
Eterna Caperucita
Empiezo este diario hablando del
cuento de Caperucita Roja en diferentes formatos, dependiendo de la época en la
que se haya contado.
Al leer el texto 1 se puede observar que no es una lectura infantil ya que aparecen
situaciones fuertes para los niños. El vocabulario no es actual ya que es del
siglo XVIII y el texto es plano. Esta lectura no me ha gustado porque me parece
una lectura que impresiona bastante al leerla en el sentido de que dice cosas
como, por ejemplo: comerse la carne y beberse la sangre de la abuela de
Caperucita. Esta versión del cuento es la que menos me ha gustado por lo
desagradable que causa leer algunos de sus fragmentos.
Respecto al texto 2 y
3 también estamos ante dos textos planos con vocabulario antiguo. En el texto
2, al igual que en el número 1, el final no es un final feliz; pero en el texto
3 sí que lo es.
La interpretación que
hace Rodari en el texto 4 es un dialogo entre un abuelo y su nieto en el que el
adulto intenta contar el cuento de Caperucita, pero a cada frase que dice tiene
un error y el nieto le corrige a cada uno de ellos. Con lo cual de puede decir
que el niño participa en el cuento.
En el texto de Roald
Dahl aparecen imágenes en blanco y negro y rimas durante todo el relato. El
texto es antiguo y la historia se sale de la tradicional ya que aquí Caperucita
dispara al lobo.
El texto de Garner no
tiene imágenes y tampoco es infantil ya que aparecen expresiones bastante
fuertes (le cortó la cabeza) y posee un vocabulario con tecnicismos que los
niños no entienden (-Encuentro esa observación sexista y en extremo
insultante, pero haré caso omiso de ella debido a tu tradicional condición de
proscrito social, y a la perspectiva existencial (en tu caso, propia y
globalmente válida) que la angustia que tal condición te produce, y te ha
llevado a desarrollar. Y ahora, si me perdonas, debo continuar mi camino.).
El cuento de Pescetti
es el que más se asemeja al que me contaron en la infancia. Respecto al
formato, aparecen ilustradas, por una parte, la historia tradicional que es la
que el padre se imagina y por otra parte, la historia moderna que es la que se
imagina el niño. El vocabulario es entendible totalmente por los niños.
Personalmente, esta lectura es la que mas me ha gustado en cuanto a formato ya
que podemos ver el cuento desde dos puntos de vista, según la época en la que
te lo hayan contado.
El cuento de Leray es muy gráfico y
posee oposiciones visuales: los colores negro y rojo o pequeño y grande. La
historia es sencilla pero diferente a la tradicional. El final del cuento queda
un poco en el aire ya que lo puedes interpretar de diferentes maneras, pero en
general el libro me ha gustado por sus dibujos que se entienden a la perfección.
Sin embargo el texto número 9 al contrario del anterior, no es infantil y da
completamente la vuelta a la historia tradicional que todos conocemos sobre
Caperucita, aquí Caperucita es la mala y tiene ideas perversas para culpar al
lobo de algo que ella le ordenó; y por el contrario el lobo es el inocente de
la historia.
Teresa Colomer en su artículo
llamado “Eterna Caperucita” repasa la evolución del cuento tradicional de
Caperucita Roja.
Primero cabe destacar la integración
del cuento popular en la literatura infantil, lo que poco a poco con el paso
del tiempo la obra de caperucita roja entró en un proceso de infantilización,
que afecto sobre todo a su representación gráfica donde se produjo una
progresiva censura que trató de suavizar el tema sexual a través de la
neutralización del lobo.
Por otra parte, quiero recalcar las
distintas perspectivas interpretativas sobre el cuento de Caperucita. La
primera es la teoría eundopeista de Müller que se refiere a los mitos
cosmológicos arios y la segunda es la teoría ritualista de Saintyves que se
refiere a la etnografía. Los cuentos populares pasaron a considerarse un legado
idóneo para la educación infantil en la etapa edípica.
Por último, he de destacar el paso
del cuento popular al cuento moral. El tema sexual dejó de estar en primer
plano y se suprimieron los desnudos y se introdujo la advertencia explicita de
la madre; el objetivo era que estuviera dirigida explícitamente a los niños y
niñas.
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